El legendario Bone Shaker, diseñado por Larry Wood en 2006, es tan icónico que Mattel fabricó una versión real a escala 1:1, con un motor V8 de 402 caballos de fuerza, para llevarlo a las exhibiciones de autos más importantes del mundo.
Si eres de los que siempre pasa al super a echarle un ojo a los Hot Wheels, bienvenido al club. En Latinoamérica, el coleccionismo de autos a escala es más que un hobby; es una cultura que une desde amigos, compañeros, familiares y hasta parejas. Todos compartimos esa emoción de encontrar ese modelo que tanto anhelamos.
Pero, ¿alguna vez te has preguntado quién está detrás de esas curvas de metal y esos motores exagerados salidos del cofre? No es magia, sino puro ingenio y diseño. Para entender por qué estos modelos 1:64 nos quitan el sueño, hay que hablar de un nombre que es ley en este mundo: Larry Wood.
Es por eso que hoy te hablaremos de Larry, de sus inicios y cómo llegó a ser parte fundamental en Mattel para hacer que los Hot Wheels sean tan reconocidos al día de hoy.
Si el coleccionismo tuviera un “salón de la fama”, una estatua de Larry Wood estaría justo en la entrada, bañado en oro. Conocido mundialmente como Mr. Hot Wheels, Larry es el diseñador más influyente en la historia de la marca. No te lo digo solo porque sí, el señor trabajó en Mattel durante 50 años (de 1969 a 2019).
Su grandeza es tal, que casi cualquier Hot Wheels que hayas tenido en tus manos, o que tus papás te hayan regalado, tiene algo del ingenio y esencia de Larry. Él no solo dibujaba coches, esta leyenda definió lo que es un Hot Wheels.
Larry Wood no empezó haciendo juguetes. De hecho, su carrera despegó diseñando interiores para Ford. Sin embargo, el tipo tenía un pensamiento revolucionario y un poco rebelde, algo que no encajaba en la cuadrada estructura de la compañía automotriz. Larry amaba la cultura Custom de California: motores expuestos, flamas pintadas a mano y los chasis pegados al suelo.
En 1969, un amigo le pasó el dato de que en Mattel buscaban a un diseñador para una línea de carritos que apenas llevaba un año de vida. Larry tomó el reto pensando que sería algo pasajero. Y terminó quedándose medio siglo, convirtiéndose en el pilar que sostuvo a la marca en sus momentos más gloriosos.
Para entender realmente quién es Larry Wood, hay que saber leer sus diseños. Él trajo la cultura de los customs a la producción de los Hot Wheels, logrando que un juguete de un dólar se viera como una pieza de ingeniería personalizada.
Si quieres empezar a buscar piezas de autor en los mercados, ferias o grupos de Facebook de toda Latinoamérica, estos son los nombres que debes tener en el radar:
Bone Shaker (2006): El “hijo prodigo”. Es un Hot Rod con una calavera enorme en la parrilla. Se ha convertido en el símbolo máximo de la marca y es una pieza obligatoria en cualquier colección que se respete. La versión de los 50 años de Hot Wheels es toda una joya.
Purple Passion (1990): Basado en un Mercury de 1949, este modelo cambió la historia. Fue el primer coche diseñado pensando al 100% en los coleccionistas adultos. Cuando salió, la gente hacía filas interminables para conseguir uno.
Ramblin’ Wrecker (1975): Una grúa con una historia muy graciosa. Larry puso su propio número telefónico real en la puerta del vehículo. Recibió tantas llamadas de fans que Mattel tuvo que borrarlo en las siguientes ediciones.
Tri-Baby (1969): Uno de sus primeros grandes éxitos. Un concepto futurista con tres motores que demostró que, en el mundo de Larry Wood, “más es siempre mejor”.
En 2009, para celebrar los 40 años de Larry en la compañía, Mattel le entregó las “llaves de la fábrica”. Le permitieron elegir sus 21 diseños favoritos y relanzarlos como Premium. Pero, ¿qué hace tan especial a esta serie?
La lista de los modelos que conforman esta colección son:
Aunque Larry se retiró oficialmente en 2019, su sombra es muy larga. Hoy en día, los nuevos diseñadores estrella de la marca siguen consultando sus archivos para entender cómo mantener esa chispa. Larry Wood no solo dejó miles de dibujos; dejó una escuela de cómo transformar el metal en sueños.
Para nosotros, los coleccionistas, Larry es una de esas personas que nos enseñó a apreciar las líneas de un buen coche y que convirtió las idas al supermercado en una auténtica cacería. Cada vez que abres un blister, le estás rindiendo un pequeño homenaje a Mr. Hot Wheels.